La invasion del mar

La invasion del mar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No era mucho suponer que el bandido volviese a las andadas. Las circunstancias le favorecían, porque los árabes del sur de Argelia y de Tunicia, a más de los sedentarios y nómadas del Djerid, no habían de aceptar sin protesta la resurrección del proyecto del capitán Roudaire, que suponía la desaparición de varios oasis del Rharsa y del Melrir. Aunque los propietarios recibiesen una indemnización, nunca la cuantía llenaría la medida de su deseo. Había, pues, intereses lesionados, y los indígenas sentían un odio profundo contra los que trataban de que desaparecieran sus fértiles plantíos bajo las aguas procedentes de la Pequeña Sirte. Y ahora, entre los muchos a quienes el nuevo estado de cosas perturbaba en su modo de ser, era preciso contar los tuaregs, siempre dispuestos a reanudar su vida de aventuras, de agresores de caravanas.

¿Qué sería de ellos cuando faltaran las rutas entre los sebkha y los chau, cuando el comercio no se efectuara más por las cáfilas que desde tiempo inmemorial cruzaban por el desierto entre Biskra, Touggourt y Gabes?… Luego sería una flotilla la que transportase las mercancías. ¿Y cómo la iban a atacar los tuaregs?… Era la ruina en breve plazo: la ruina de los hamámma, de los souafa, de los benizid, de los nememcha, de los omaghama, de todas las tribus que vivían de la piratería y del pillaje.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker