La Isla misteriosa

La Isla misteriosa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todos abandonaron el salón, atravesaron la biblioteca, el comedor y llegaron a proa, al cuarto de máquinas, donde estaban establecidos los complicados aparatos eléctricos, que, al mismo tiempo que calor y luz, suministraban fuerza mecánica al Nautilus.

El Nautilus era una obra maestra llena de obras maestras y el ingeniero quedó maravillado. Los colonos subieron sobre la plataforma, que se levantaba a siete u ocho pies sobre el nivel del agua, y se acomodaron cerca de una gran vidriera lenticular, que tapaba una especie de gran claraboya de donde emanaba un haz luminoso. Detrás de aquella claraboya se abría un camarote que contenía las ruedas del gobernalle y en el cual estaba el timonel, cuando dirigía el Nautilus a través de las capas líquidas, que por los rayos eléctricos debían iluminarse en una gran extensión Ciro Smith y sus compañeros permanecieron al principio silenciosos, porque estaban muy impresionados por lo que acababan de ver y oír. Sus corazones se oprimían al pensar que aquel cuyo brazo tantas veces les había socorrido, que aquel protector que habían conocido pocas horas antes, estaba a punto de morir.

Cualquiera que fuese el juicio que la posteridad pronunciara sobre los actos de aquella existencia, por decirlo así, extrahumana, el príncipe Dakkar sería siempre para ellos una de esas fisonomías extrañas, cuyo recuerdo no se puede borrar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker