La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Mañana tomarán ese cofrecillo, dejarán este salón cerrando la puerta, después subirán a la plataforma del Nautilus y cerrarán la puerta de metal mediante sus pernos.
-Lo haremos, capitán --contestó Ciro Smith.
-Bien. Entonces se embarcarán en la canoa que les ha traÃdo, pero, antes de abandonar el Nautilus, se dirigirán a popa y allà abrirán los dos grifos que se encuentran sobre la lÃnea de flotación. El agua penetrará en los depósitos y el Nautilus se hundirá poco a poco para ir a descansar al fondo del abismo.
Ciro Smith hizo un ademán y, al darse cuenta, el capitán añadió:
-No tensan nada. Sepultarán verdaderamente a un muerto. Ni Ciro Smith ni sus compañeros creyeron hacer ninguna observación al capitán Nemo. Les transmitÃa su última voluntad y no tenÃan que hacer más que conformarse con ella...
-¿Me dan su palabra de hacerlo as� -añadió el capitán Nemo.
-SÃ, señor -contestó el ingeniero.
El capitán dio las gracias con una señal y rogó a los colonos que le dejaran solo durante unas horas. Gedeón Spilett insistió para que le permitiera permanecer a su lado por si sobrevenÃa alguna crisis, pero el moribundo se negó, diciendo:
-Viviré hasta mañana.