La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Sà -contestó el ingeniero, que se habÃa quedado pensativo-. Hay aquà algo que no puedo comprender. Pero ¿comprende, querido Spilett, cómo he sido yo salvado, cómo he podido ser sacado del agua y trasladado a las dunas? No lo comprende, ¿verdad? Por eso yo presiento algún misterio que descubriremos sin duda algún dÃa. Observemos, pues, pero no hablemos ante nuestros compañeros de estos incidentes singulares. Guardemos nuestras observaciones para nosotros y continuemos nuestra tarea.
Como hemos dicho, el ingeniero no habÃa podido descubrir por dónde se escapaba el sobrante de las aguas del lago; pero, como no habÃa visto tampoco ningún indicio de desbordamiento, era forzoso que existiera el desagüe en alguna parte. Precisamente en aquel momento Ciro Smith quedó sorprendido al distinguir una corriente bastante pronunciada, que se oÃa en el sitio donde ambos se hallaban. Arrojó algunos pedacitos de leña y vio que se dirigÃan hacia el ángulo sur. Siguió aquella corriente, marchando por la orilla, y llegó a la punta meridional del lago.
Allà observó una especie de depresión de las aguas, como si se hubiesen perdido bruscamente en alguna hendidura del suelo. Escuchó poniendo el oÃdo al nivel del lago y oyó claramente el ruido de una cascada subterránea.