La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Si había habido un naufragio en la costa, como podía presumirse por todos los indicios, no dejarían de presentarse restos y despojos, que serían buena presa. En este caso, el carro habría sido más útil que la frágil piragua; pero, además de ser pesado y burdo, había que tirar de él, lo cual dificultaba su uso e hizo manifestar a Pencroff su sentimiento que el cajón no hubiera contenido, además de la “media libra de tabaco” que deseaba, un par de caballos de Nueva Jersey, que habrían sido útiles a la colonia. Las provisiones embarcadas por Nab se componían de conservas de carne y algunos azumbres de cerveza y licor fermentado; es decir, alimento para cuatro días, espacio de tiempo mayor del necesario, a juicio de Ciro Smith, para la exploración.
Por lo demás, en caso de urgencia, contaban los colonos con encontrar caza por el camino, y Nab tuvo cuidado de no olvidar el hornillo portátil. En cuanto a herramientas, llevaron las dos hachas de leñador que debían servir para abrirse paso en el bosque, y respecto a instrumentos, el catalejo y la brújula de bolsillo.