La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Conformes, Harbert, y ese dÃa ya no tendrá nada que desear en el mundo.
El periodista y el joven hicieron una buena provisión de la preciosa planta y volvieron al Palacio de granito, donde la introdujeron de contrabando, y con mucha precaución, como si Pencroff fuera el más rÃgido aduanero.
Se reveló el secreto a Ciro Smith y a Nab, y el marino no sospechó nada durante todo el tiempo, bastante largo, necesario para secar las hojas delgadas, picarlas y someterlas a cierta torrefacción. La operación exigió dos meses, pero todas aquellas manipulaciones pudieron hacerse a espaldas de Pencroff, que, ocupado en la construcción del buque, no subÃa al Palacio de granito nada más que a las horas de la comida y del descanso.
Una vez, sin embargo, se interrumpió por necesidad su ocupación favorita. Fue el 1.° de mayo, el dÃa señalado para una aventura de pesca, en la cual todos los colonos tuvieron que tomar parte. Pocos dÃas antes se habÃa observado en el mar, a unas dos o tres millas de distancia, un enorme animal, que nadaba en las aguas de la isla Lincoln. Era una ballena de grandÃsimo tamaño, que verosÃmilmente debÃa pertenecer a la especie austral llamada ballena del Cabo.