La Isla misteriosa
La Isla misteriosa En consecuencia, Ciro Smith resolvió poner la dehesa en comunicación rápida con el Palacio de granito.
Era el 10 de enero cuando dio parte a sus compañeros de su proyecto.
-¿Y cómo se va a componer, señor Ciro? -preguntó Pencroff-. ¿Piensa establecer un telégrafo?
-Precisamente -respondió el ingeniero.
-¿Eléctrico? -exclamó Harbert.
-Eléctrico -contestó Ciro Smith-. Tenemos todos los elementos para construir una pila; lo más difícil será fabricar los alambres, pero por medio de una hiladera creo que lo conseguiremos.
-Pues -repuso el marino-no pierdo la esperanza de vernos un día viajar en ferrocarril.
Se puso manos a la obra, comenzando por lo más difícil, esto es, por la fabricación de los hilos, pues si esta operación no tenía éxito, era inútil construir la pila y los demás accesorios.