La Isla misteriosa
La Isla misteriosa El acceso al interior del brick era fácil. El agua continuaba bajando y la parte inferior del puente, que a la sazón se había convertido en parte superior por la inversión del casco, era practicable. El lastre, compuesto de gruesos lingotes de hierro, le había abierto en varios sitios y se oía el ruido del mar, cuyas aguas se escapaban por las aberturas del casco. Ciro Smith y sus compañeros, con el hacha en la mano, se adelantaron por el puente medio roto, que estaba lleno de cajas de toda especie y, como éstas habían permanecido en el agua poco tiempo, quizá su contenido no estaba averiado.