La Isla misteriosa
La Isla misteriosa En todo caso, aunque sólo fuera por humanidad, había que esperar. Los colonos no tenían ya como antes la facilidad de ir y venir por la isla sin desconfianza alguna. Hasta entonces no habían tenido que guardarse sino de las fieras, pero a la sazón, seis presidiarios, tal vez de la peor especie, vagaban por la isla. El hecho era grave, sin duda, y para personas menos valientes hubiera equivalido a perder la seguridad.
No importaba. Por el momento, los colonos tenían razón contra Pencroff. ¿La tendrían más adelante?
Los sucesos lo dirán.
6. Se interrumpe el telégrafo entre la dehesa y el Palacio de granito