La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -SÃ, Top irá -dijo el periodista, que habÃa comprendido la intención del ingeniero Top— pasará por donde nosotros no podrÃamos pasar, llevará al Palacio de granito noticias de la dehesa y nos traerá razón de Nab.
-¡Pronto! -respondió Ciro Smith-¡Pronto!
Gedeón Spilett arrancó rápidamente una hoja de su cuaderno y escribió las siguientes lÃneas:
Harbert, herido. Estamos en la dehesa. Ten mucho cuidado. No salgas del Palacio de granito. ¿Se han presentado los piratas por ah� Respuesta por Top.
Este billete lacónico contenÃa todo lo que Nab debÃa saber y le preguntaba todo lo que los colonos tenÃan interés en conocer. Gedeón Spilett lo dobló y ató al cuello de Top, de manera que estuviese visible.
- ¡Top! -dijo entonces el ingeniero acariciando al animal-. ¡Nab, Top!
¡Nab, Top, anda, anda!
Top empezó a dar saltos, adivinando sin duda lo que se exigÃa de él. El camino del Palacio de granito le era familiar. En menos de media hora podÃa atravesar la distancia que le separaba. Donde Ciro Smith y el periodista no hubieran podido aventurarse sin peligro, Top, corriendo entre las hierbas o por la linde del bosque, pasarÃa sin ser visto. El ingeniero llegó hasta la puerta de la dehesa y, abriendo una de sus hojas, repitió: