La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Que buscar a nuestro protector misterioso -añadió Gedeón Spilett acabando la frase del ingeniero-. ¡Ah! Tenemos que confesar, querido Ciro, que esta vez su protección nos ha faltado y en el momento en que nos era más necesaria.
-¡Quién sabe! -exclamó el ingeniero.
-¿Qué quiere usted decir? -preguntó el periodista.
-Que aún nos aguardan muchos contratiempos, mi querido Spilett, y que la poderosa intervención de ese ser misterioso tendrá quizá ocasión de ejercitarse en favor nuestro. Pero no se trata de eso: la vida de Harbert, ante todo.