La Isla misteriosa
La Isla misteriosa El dÃa siguiente, 17 de febrero, lo dedicaron los colonos a la exploración de toda la parte frondosa del litoral, desde el promontorio del Reptil hasta el rÃo de la Cascada. Pudieron registrar completamente aquel bosque, cuya anchura variaba de tres a cuatro millas, porque estaba comprendido entre las dos puntas de la penÃnsula Serpentina. Los árboles, por su altura y su ramaje espeso, indicaban la fecundidad del suelo, mayor que en ninguna otra parte de la isla. ParecÃa aquél un rincón de esas selvas vÃrgenes de América o de Africa central trasladado a aquella zona media, lo cual inducÃa a creer que tan magnÃficos vegetales hallaban en aquel suelo, húmedo en capas superiores, pero cálido en el interior por efecto de los fuegos volcánicos, un calor impropio de aquel clima templado.
Las especies dominantes eran precisamente aquellos kaurÃs y eucaliptos de dimensiones gigantescas. Pero el objeto de los colonos no era admirar aquella magnificencia vegetal. SabÃan que bajo este aspecto la isla Lincoln habrÃa merecido por su categorÃa ser clasificada en el grupo de las Canarias, cuyo primer nombre fue el de las islas Afortunadas, pero por el momento su isla no les pertenecÃa por completo; otros habÃan tomado posesión de ella, unos criminales, y habÃa que hacerlos desaparecer.
