La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Sà -contestó Ciro Smith-, porque las provisiones son abundantes y estamos en el centro de nuestro cÃrculo de investigaciones. Por lo demás, si es necesario, el carro irá al Palacio de granito y volverá rápidamente.
-Bien -repuso el marino-. Tengo que hacer una observación.
-¿Cuál?
-La buena estación está muy avanzada y debemos hacer una travesÃa.
-¿Una travesÃa? -dijo Gedeón Spilett.
-SÃ, la de la isla Tabor -repuso Pencroff-. Hay que llevar una noticia que indique la situación de la isla donde actualmente se encuentra Ayrton, para el caso de que el yate escocés venga por él. ¡Quién sabe si no es demasiado tarde!
-Pero, Pencroff -preguntó Ayrton-, ¿con qué cuenta para hacer esta travesÃa?
Con el Buenaventura.
-¡El Buenaventura! -exclamó Ayrton-. No existe.
- ¡Mi Buenaventura no existe! -gritó Pencroff dando un salto.
-No -repuso Ayrton-. Los bandidos lo descubrieron hace ocho dÃas, se hicieron a la mar y...