La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Comenzaron aquel mismo día, 19 de febrero, y duró una semana. La base de la montaña entre sus contrafuertes y sus infinitas ramificaciones formaba un laberinto de valles y contravalles dispuestos muy caprichosamente. En el fondo de aquellas estrechas gargantas y en el interior del monte Franklin convenía proseguir las pesquisas, porque ningún punto de la isla podía ser más a propósito para ocultar una habitación, cuyo huésped quisiera permanecer ignorado. Pero tal era el enredo de los contrafuertes, que Ciro Smith tuvo que proceder a su exploración con severo método.
Los colonos visitaron al principio todo el valle que se abría al sur del volcán y que recogía las primeras aguas del río de la Cascada. Ayrton les enseñó la caverna donde se habían refugiado los presidiarios y en la cual había estado secuestrado hasta su instalación en la dehesa. La caverna estaba en el estado en que la había dejado Ayrton y los colonos hallaron en ella cantidad de municiones y víveres, que los bandidos habían llevado con la intención de formar un depósito.