La Isla misteriosa
La Isla misteriosa El príncipe Dakkar volvió a Bundelkund el año 1849, donde se casó con una noble india, cuyo corazón sangraba como el suyo por las desgracias de su patria. Tuvo de ella dos hijos a los que aneaba con pasión, pero la felicidad doméstica no podía hacerle olvidar la esclavitud de India y esperaba una ocasión que al fin se presentó. El yugo inglés se había dejado sentir quizá demasiado pesadamente sobre las poblaciones indias. El príncipe Dakkar tomó la voz de los descontentos e hizo pasar por sus ánimos todo el odio que él experimentaba contra el opresor. Recorrió no sólo las comarcas aún independientes de la península india, sino también las regiones directamente sometidas a la administración inglesa. Recordó los gloriosos días de Tippo-Saib, que había muerto heroicamente en Seringapatán, en defensa de su patria. En 1857 estalló la revolución de los cipayos, de la cual fue el alma el príncipe Dakkar, que la organizó en inmensa escala. No sólo puso su talento y sus riquezas al servicio de aquella causa, sino también su persona: peleó en primera fila y arriesgó su vida como el más humilde de aquellos héroes que se habían levantado para liberar a su país; fue herido diez veces en veinte encuentros, y no había podido encontrar la muerte, cuando los últimos soldados de la independencia cayeron bajo las balas inglesas. Jamás el poder británico en India corrió tanto peligro, y si, como habían esperado, los cipayos hubieran recibido socorros del exterior, habrían puesto término a la dominación de la Gran Bretaña en Asia.