La jornada de un periodista americano en 2890
La jornada de un periodista americano en 2890 Habiendo dado esta breve lección, Francis Benett continúa la inspección y penetra en la sala de reportajes. Sus mil quinientos reporteros, situados entonces ante sendos teléfonos, les comunicaban a los abonados las noticias del mundo entero recibidas durante la noche. La organización de este incomparable servicio se ha descrito a menudo. Además de su teléfono, cada reportero tiene ante sà una serie de conmutadores que permiten establecer la comunicación con tal o cual lÃnea telefótica. Asà los abonados no sólo reciben la narración, sino también las imágenes de los acontecimientos. Cuando se trata de una crónica de «sucesos» ya concluidos en el momento en que se los relata, se transmiten las fases principales, obtenidas mediante la fotografÃa intensiva.
Francis Benett interpela a uno de los diez reporteros astronómicos, destinados a este servicio, que aumentará con los nuevos descubrimientos ocurridos en el mundo estelar.
—¿Y bien, Cash, qué ha recibido?
—Fototelegramas de Mercurio, de Venus y de Marte, señor.
—¿Es interesante este último?
—¡SÃ! Una revolución en el Imperio Central, en provecho de los demócratas liberales contra los republicanos conservadores.
—Como aquÃ, entonces. ¿Y de Júpiter?