La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —Es porque la han emborrachado con zumo de cáñamo y de opio.
—¿Pero adónde la llevan?
—A la pagoda de Pillaji, a dos millas de aquÃ. Allà pasará la noche aguardando la hora del sacrificio.
—Y este sacrificio, ¿se verificará?
—Mañana, con los primeros albores del dÃa.
Después de esta respuesta, el guÃa hizo salir al elefante de la espesura y montó sobre su cuello. Pero en el momento en que iba a excitarlo con un silbido particular, el señor Fogg lo detuvo, y dirigiéndose a sir Francis Cromarty, le dijo:
—¿Y si salvásemos a esa mujer?
—¡Salvar a esa mujer, señor Fogg! —exclamó el brigadier general.
—Tengo todavÃa doce horas de adelanto y puedo dedicarlas a esto.
—¡Sois entonces hombre de corazón! —dijo sir Francis Cromarty.
—Algunas veces —respondió sencillamente Phileas Fogg—, cuando me sobra tiempo.