La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas A media milla en rada, el Rangoon estaba aparejando con su pabellón de marcha izado sobre el mástil. Daban las once. El señor Fogg llegaba, pues, con una hora de adelanto. Fix lo vio apearse y entrar en un bote con Aouda y su criado. El agente dio con el pie en el suelo.
—¡Bribón! —exclamó—. ¡Se marcha! ¡Dos mil libras sacrificadas! ¡Pródigo como un ladrón! ¡Ah! ¡Lo seguiré hasta el fin del mundo si es menester; pero al paso que va, todo el dinero robado se habrá ido!
El inspector de policÃa tenÃa sus fundamentos para hacer esta reflexión. En efecto; desde que se habÃa marchado de Londres, entre gastos de viaje, primas, compras de elefantes, cauciones y multas, Phileas Fogg habÃa sembrado ya más de cinco mil libras por el camino, y el tanto por ciento que se concede a los policÃas sobre lo recobrado iba siempre bajando.