La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Era expedición aventurada la de aquella navegación de ochocientas millas sobre una embarcación de veinte toneladas y, especialmente, en aquella época del año. Los mares de la China son generalmente malos; están expuestos a borrascas terribles, principalmente durante los equinoccios, y todavÃa no habÃan transcurrido los primeros dÃas de noviembre.
Muy ventajoso hubiera sido, evidentemente, para el piloto, el conducir a los viajeros a Yokohama, puesto que le pagaban a tanto por dÃa; pero arrostrarÃa la grave imprudencia de intentar semejante travesÃa en esas condiciones, y era ya bastante audacia, si no temeridad, el subir hasta Shangai. TenÃa, sin embargo, John Bunsby confianza en su Tankadera, que se elevaba sobre el oleaje como una malva, y quizá no iba descaminado.
Durante las últimas horas de esta jornada, la Tankadera navegó por los caprichosos pasos de Hong Kong, y en todas sus maniobras, y cerrada al viento su popa, se condujo admirablemente.