La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Es evidente —decÃa para s×, que he estado abominablemente ebrio! ¿Qué dirá el señor Fogg? En todo caso, no he faltado a la salida del buque, que es lo principal.
Y después, acordándose de Fix, añadÃa:
—En cuanto a ése, espero que ya nos habremos desembarazado de él, y que después de lo que me ha propuesto, no se atreverá a seguirnos sobre el Carnatic. ¡Un inspector de policÃa, un detective, en seguimiento de mi amo, acusado del robo cometido en el Banco de Inglaterra! ¡Quite allá! ¡El señor Fogg es ladrón como yo asesino!
¿DebÃa Picaporte referir todo eso a su amo? ¿ConvenÃa enterarlo del papel que desempeñaba Fix en este asunto? ¿No serÃa mejor aguardar su llegada a Londres, para decirle que un agente de policÃa metropolitana le habÃa seguido alrededor del mundo, y para reÃrse juntos? Indudablemente que sÃ, y en todo caso, habÃa tiempo de resolver esta cuestión. Lo más urgente era presentarse al señor Fogg, y darle excusas por lo sucedido.
Sobre cubierta no vio a nadie que se pareciese al señor Fogg, ni a la princesa Aouda.
—Bueno —dijo para s×, la princesa Aouda estará todavÃa acostada, y en cuanto al señor Fogg, habrá tropezado con algún jugador de whist, y, según su costumbre…