La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —Piedras en la cala. No hay flete, y me voy en lastre.
—¿Tenéis pasajeros?
—No hay pasajeros. Nunca pasajeros. Es una mercancÃa voluminosa y razonadora.
—¿Vuestro buque marcha bien?
—Entre once y doce nudos. La Enriqueta es muy conocida.
—¿Queréis llevarme a Liverpool, a mà y a tres personas más?
—¡A Liverpool! ¿Por qué no a China?
—Digo Liverpool.
—No.
—¿No?
—No. Estoy en marcha para Burdeos.
—¿No importa a qué precio?
—No importa el precio.
El capitán habÃa hablado en un tono que no admitÃa réplica.
—Pero los armadores de la Enriqueta… —repuso Phileas Fogg.
—No hay más armadores que yo —respondió el capitán—. El buque me pertenece.
—Lo fleto.