La vuelta al mundo en 80 días

La vuelta al mundo en 80 días

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era un contratiempo. El señor Fogg, para no apartarse de su rumbo, recogió velas y forzó vapor; pero, a pesar de todo, la marcha se amortiguó a consecuencia de la marejada, que comunicaba al buque movimientos muy violentos de cabeceo, en detrimento de la velocidad. La brisa se iba convirtiendo en huracán, y ya se preveía el caso en que la Enriqueta no podría aguantar. Ahora bien; si era necesario huir, no quedaba otro arbitrio que lo desconocido con toda su mala suerte.

El semblante de Picaporte se nubló al mismo tiempo que el cielo, y durante dos días sufrió el honrado muchacho mortales angustias; pero Phileas Fogg era audaz marino, y como sabía hacer frente al mar, no perdió rumbo, ni aun disminuyó la fuerza del vapor. La Enriqueta, cuando no podía elevarse sobre la ola, la atravesaba, y su puente quedaba barrido, pero pasaba.

Algunas veces la hélice también salía fuera de las aguas, batiendo el aire con sus enloquecidas alas, cuando alguna montaña de agua levantaba la popa; pero el buque iba siempre avanzando.

El viento, sin embargo, no arreció todo lo que hubiese podido temerse. No fue uno de esos huracanes que pasan con velocidad de noventa millas por hora. No pasó de una fuerza regular; mas, por desgracia, sopló con obstinación por el Sureste, no permitiendo utilizar el velamen, y eso que, como vamos a verlo, hubiera sido muy conveniente acudir en ayuda del vapor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker