La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Ah! —decÃa para s×, será hombre famoso mi amo, si vence esta dificultad.
Habiendo encontrado a Fix, no pudo menos de ponerlo al corriente de la situación, pero el inspector le contestó con los dientes apretados:
—Entonces, ¿creéis que vamos a Liverpool?
—¡Pardiez!
—Imbécil —respondió el agente, encogiéndose de hombros.
Picaporte estuvo a punto de responder cual se merecÃa a tal calificativo, cuya verdadera significación no podÃa comprender; pero al considerar que Fix debÃa estar muy mohÃno y humillado en su amor propio, por haber seguido una pista equivocada alrededor del mundo, no hizo caso.
Ahora, ¿qué partido iba a tomar Phileas Fogg? Era difÃcil imaginario. Parece, sin embargo, que el flemático caballero habÃa adoptado una resolución, porque aquella misma tarde hizo venir al maquinista y le dijo:
—Activad los fuegos haciendo rumbo hasta agotar completamente el combustible.
Algunos momentos después, la chimenea de la Enriqueta vomitaba torrentes de humo.
Siguió, pues, el buque marchando a todo vapor; pero dos dÃas después, el 18, el maquinista dio parte, según lo habÃa anunciado, que faltarÃa aquel dÃa el carbón.