La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Sin embargo, a las diez de la noche, el buque no se encontraba aún más que enfrente de Queenstown. ¡Faltaban veinticuatro horas para el plazo, y era precisamente el tiempo que se necesitaba para llegar a Liverpool, aun marchando a todo vapor, el cual iba a faltar también!
—Señor —le dijo entonces el capitán Speedy, que habÃa acabado por interesarse en sus proyectos—, siento mucho lo que os sucede. Todo conspira contra vos. TodavÃa no estamos más que a la altura de Queenstown.
—¡Ah! —dijo el señor Fogg—, ¿es Queenstown esa población que divisamos?
—SÃ.
—¿Podemos entrar en el puerto?
—Antes de tres horas no. Sólo en pleamar.
—¡Aguardemos! —respondió tranquilamente Phileas Fogg, sin dejar de ver en su semblante que, por una suprema inspiración, iba a procurar vencer la última probabilidad contraria.
En efecto, Queenstown es un puerto de la costa irlandesa, en el cual los trasatlánticos de los Estados Unidos dejan pasar la valija del correo. Las cartas se llevan a DublÃn por un expreso siempre dispuesto, y de DublÃn llegan a Liverpool por vapores de gran velocidad, adelantando doce horas a los rápidos buques de las compañÃas marÃtimas.