La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días —Os amo; en verdad, por todo lo que hay de más sagrado en el mundo, os amo y soy todo vuestro.
—¡Ah! —exclamó la princesa Aouda, llevando la mano al corazón.
Llamaron a Picaporte, y cuando se presentó, el señor Fogg tenía aún entre sus manos la de la princesa Aouda, Picaporte comprendió, y su ancho rostro se tornó radiante como el sol en el cenit de las regiones tropicales.
El señor Fogg le preguntó si no sería tarde para avisar al reverendo Samuel Wilson, de la parroquia de Mari le Bone.
Picaporte, con la mejor sonrisa del mundo, dijo:
—Nunca es tarde.
Eran las ocho y cinco minutos.
—¿Será para mañana, lunes? —preguntó Picaporte.
—¿Para mañana, lunes? —dijo Fogg, mirando a la joven Aouda.
—Para mañana, lunes —respondió la joven.
Y Picaporte echó a correr.