La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
Después de haber repelido vigorosamente…
Fix tomó instintivamente el pasaporte, y con rápida mirada lo leyó, escapándose por poco cierto movimiento involuntario. El papel tembló en sus manos. Las señas que constaban en el pasaporte eran idénticas a las que habÃa recibido del director de la policÃa británica.
—Este pasaporte no es vuestro —dijo Fix al pasajero.
—No —respondió éste—, es el pasaporte de mi amo.
—¿Y vuestro amo?
—Se ha quedado a bordo.