La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas -Yo no, pero sà mi amo. A propósito, ¡tengo que comprar calcetines y camisas! Nos hemos marchado sin equipaje; tan sólo con un saco de noche.
-Voy a llevaros a un bazar donde encontraréis todo lo que necesitéis.
-Sois bien complaciente -respondió Picaporte.
Y ambos echaron a andar. Picaporte no cesaba de charlar.
-Sobre todo, es menester no faltar para la hora de salida del buque.
-Aún tenéis tiempo -respondió Fix-; no son más que las doce.
Picaporte sacó un gran reloj.
-¿Las doce? ¡Vaya! ¡Si no son más que las nueve y cincuenta y dos minutos!
-Vuestro reloj atrasa -respondió Fix.
-¡Mi reloj! ¡Un reloj de familia que procede de mi bisabuelo! No discrepa ni cinco minutos al año. ¡Es un verdadero cronómetro!
-Y yo veo lo que es -respondió Fix-. Habéis conservado la hora de Londres, que va atrasada unas dos horas con la de Suez. Es preciso cuidar de poner vuestro reloj con el mediodÃa de cada paÃs.
-¡Yo tocar mi reloj! -Exclamó Picaporte-. ¡Jamás!
-Entonces, no marchará con el sol.