La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas El inspector volvió al muelle y se dirigió con celeridad al despacho del cónsul; en seguida, por petición suya, urgente, fue introducido a la presencia de dicho funcionario.
—Señor cónsul —le dijo sin más preámbulo—, tengo poderosas presunciones para creer que nuestro hombre ha tomado pasaje a bordo del Mongolia.
Y Fix refirió lo que habÃa pasado entre el criado y él con motivo del pasaporte.
—Bien, señor Fix —respondió el cónsul—, no sentirÃa ver el rostro de ese bribón. Pero tal vez no se presentará si es lo que suponéis. Un ladrón no procura dejar detrás de sà rastros de su paso, sobre todo no siendo obligatoria la formalidad del pasaporte.
—Señor cónsul —respondió el agente—, si como debemos suponerlo es hombre entendido, vendrá.
—¿A hacer visar su pasaporte?