La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¿Sabéis, señor Picaporte, que este pretendido viaje en ochenta dÃas pudiera muy bien ocultar alguna misión secreta… una misión diplomática por ejemplo?
—A fe mÃa, señor Fix, que yo nada sé, os lo declaro, ni darÃa media corona por saberlo.
Desde este encuentro, Picaporte y Fix hablaron juntos con frecuencia. El inspector de policÃa tenÃa empeño en trabar intimidad con el criado del señor Fogg. Esto podrÃa serle útil en caso necesario. Le ofrecÃa a menudo en el bar del Mongolia algunos vasos de whisky o de paleale, que el buen muchacho aceptaba sin ceremonia, y hacÃa repetir para no ser menos, pareciéndole el señor Fix un caballero muy honrado.
Entretanto el vapor marchaba con rapidez. El dÃa 13 se divisó la ciudad de Moka, que apareció dentro de su cintura de murallas ruinosas, sobre las cuales se destacaban algunas verdes palmeras. A lo lejos, en las montañas, se desarrollaban vastas campiñas de cafetales. Fue para Picaporte un encanto la vista de esa ciudad célebre, y aun le pareció que con sus murallas circulares y un fuerte desmantelado, que tenÃa la configuración de una asa, se asemejaba a una enorme taza de café.
Durante la siguiente noche, el Mongolia cruzó el estrecho de Bab el Mandeb, cuyo nombre árabe significa la «Puerta de las lágrimas»; y al otro dÃa, 14, hacÃa escala en Steamer Point al Nordeste de la rada de Adén. Allà era donde debÃa reponerse de combustible.