Las Indias Negras
Las Indias Negras Madge habÃa hecho muy buenas migas con el joven minero; sus inclinaciones semejantes en lo referente a la creencia de fantasmas, daban tema como vara pasarse las horas contándose "anécdotas" de estos seres inmateriales. Cuando estaban a solas, daban rienda suelta a su imaginación, y asÃ, las historias contadas eran como para hacer temblar a cualquiera a la vez que podÃan haber constituido un enriquecimiento para el tesoro de las narraciones fantasmales. En poco tiempo, Jack Ryan conquistó el corazón de todas las familias mineras, a quienes contagiaba su permanente alegrÃa. También en el trabajo supo destacarse y pocos meses después de haber comenzado la explotación, ya era el jefe de una de las brigadas de extracción.
-Todo esto es muy hermoso, señor Ford - dijo al capataz pocos dÃas después de haberse instalado - y en realidad bien barato les salió a ustedes la aventura de la expedición primaria...
-Asà es, Jack -respondió el viejo minero-. Pero no nos hemos de olvidar nunca que en gran parte te lo debemos a ti por habernos salvado la vida.
-¡Oh, no; eso no! Se la deben a Harry que tuvo la buena idea de aceptar mi invitación para la fiesta.
-SÃ; de aceptar y luego no ir, ¿verdad? -añadió riéndose Harry, a la vez que estrechaba la mano de su amigo.