Las Indias Negras
Las Indias Negras -Quizá -contestó Harry-. Escúchame con atención. Al oeste de la mina, casi debajo de las rocas que sostienen el lago Lomond, hay un gran pozo natural, que se pierde en la profundidad. Días pasados, cuando trataba de medirlo con la sonda, estando inclinado hacia abajo y al borde de su boca, sentí que el aire se agitaba en el pozo, como movido por las alas de algún ave muy grande.
-Probablemente algún pajarraco perdido en las galerías -objetó Jack.
-Pero no es eso solamente -agregó Harry-. Esta mañana, prestando la mayor atención posible, me ha parecido oír un gemido ...
-¡Un gemido! ¡Te habrá parecido, Harry! ¡Debe de haber sido el sonido del viento. . .! únicamente que algún fantasma...
- ¡Pues mañana sabré a qué atenerme! –replicó Harry.
-¿Mañana? ...
-Sí; ¡por qué mañana bajaré a ese abismo!
-¡Harry... ! ¡Por favor... ! ¡Eso es tentar al diablo! .
-No, Jack. Yo imploraré el auxilio de Dios para bajar. Tú me acompañarás hasta el pozo junto a algunos otros amigos. Atado a una cuerda bastante larga me podrán bajar y luego subirme a una señal. . .
¿Cuento contigo. . .?