Las Indias Negras
Las Indias Negras -Pero ... ¡que el diablo me lleve! -replicó Jack-. Vas a terminar por contagiarme tu melancolía! ¿ Qué es lo que te ocurre?
-Tú ya lo sabes, Jack ...
-¿Siempre con lo mismo ... ?
-Sí, siempre... -¡Ah, mi pobre amigo. Si echaras la culpa de todo lo ocurrido a los duendes, como hago yo. . ., te aseguro que estarías más tranquilo ...
-¡Oh, Jack! Bien sabes que los duendes sólo existen en tu imaginación... pero ... ¿crees que puedo olvidar a aquel ser maligno que procuro eliminarnos a mis padres y a mí junto con el ingeniero James Starr? ¿Supones que puedo dejar de pensar en aquel que nos protegió, llevándonos agua y pan a nuestro encierro, y que luego te indicó el camino a seguir para encontrarnos? Uno merece el castigo y el otro nuestro agradecimiento ... y no descansaré tranquilo, como tú dices, hasta que haya podido satisfacer esa curiosidad ...!
-De modo que pretendes castigar ...
-Castigar y premiar, Jack.
-Pero ... ¿tienes algún indicio que te guíe?