Las Indias Negras
Las Indias Negras Sus compañeros comenzaron a deslizar la soga lentamente. El mismo movimiento de rotación de la cuerda permitía a Harry ir viendo en su descenso todos los recovecos de las paredes del pozo, que eran de esquistos carboníferos.
Más o menos a unos doscientos pies de profundidad sintió una suave brisa, proveniente de abajo, por lo que dedujo que la parte inferior del pozo comunicaría con algún orificio de los pisos interiores de la cripta. La soga continuaba lentamente su marcha, siendo absoluta la oscuridad y el silencio..., si había algún ser viviente, en ese momento se cuidaba muy bien de demostrar su presencia. A unos ciento ochenta pies de profundidad tocó suelo. Harry hesitó. . ., luego inspiró profundamente un par de veces, y con la mayor cautela continuó su marcha por una estrecha galería que salía de ese extremo del pozo. Se vio necesitado de agacharse y hasta andar a la rastra ... ; de pronto un obstáculo interrumpió su camino. De inmediato sintió repulsión porque... ese obstáculo era un cuerpo humano. A pesar de ello se acercó. Comprobó que se trataba de un cuerpo. . ., tomó sus extremidades y las sintió frías. . ., lo tomó en brazos, lo condujo por la estrecha galería hasta el fondo del pozo y allí, con gran sorpresa, pudo comprobar que se trataba de... ¡un niño!