Las Indias Negras
Las Indias Negras -Dime, Nell -preguntó Madge-, ¿cuartos días hace que te encuentras allá abajo... ?
Nell no respondió. Parecía no entender lo que se le preguntaba.
-¿Cuántos días hace. . .? -insistió Madge.
-¿Días... ? ¿Cuántos días... ? -repitió la joven, para quien esas palabras parecían carecer de todo significado. Después meneó la cabeza, dando a entender que no comprendía lo que le decían.
Madge acariciaba una manecita de la niña, procurando inspirarle confianza.
-Y... ¿qué edad tienes, hijita... ?
La misma incomprensión en el rostro de la jovencita.
-Sí; ¿cuántos años tienes? -repitió Madge.
-¿Años ... ? -repitió Nell.
Lo mismo que las anteriores, esa palabra parecía carecer de todo significado para la joven.
Simon Ford, Harry y Jack la observaban con una mezcla de curiosidad y lástima; en efecto, el estado de la niña, cuya apariencia estaba pauperizada por la vestimenta, era como para impresionarlos. Harry era, posiblemente, el más conmovido de todos y el que sé sentía más atraído por la rareza de la niña.