Las Indias Negras
Las Indias Negras -Mira, Nell; no hay palabras capaces de dar una idea de las bellezas de la naturaleza, pero ... ¿es posible que desde el día en que naciste en las profundidades de la tierra no hayas salido a la superficie..?
-Nunca, Harry. Y tampoco creo que me hayan llevado de chica, porque conservarla algún recuerdo.
-Sí, es muy posible –contestó el joven-. Pero no te imaginas cuánto deseo oírte decir: ¡Quiero ver el sol. . ., quiero ver la obra de Dios!
-Ya vendrá ese momento, Harry, no lo dudes. Ya podré ir a admirar contigo todas esas bellezas de las que me hablas. Pero, sin embargo.
-¿Qué quieres decir? ¿Acaso te pesaría dejar este mundo subterráneo de donde te hemos sacado poco menos que moribunda ... ?
-No, Harry. . ., pero también las tinieblas tienen su hermosura. . . Hay que haber vivido siempre en ellas para comprender lo que siento y no puedo explicar.
-Mas. . . ¿no tenías miedo cuando te encontrabas sola?