Las Indias Negras
Las Indias Negras -¡Oh, no, Harry! ¡Cuando estaba sola era precisamente cuando no tenía miedo!
-¿Y nunca saliste de las galerías... ?
-Sí. . ., algunas veces -respondió dudosa la joven-. Una vez llegué hasta la antigua mina de Alberfoyle...
-¿Y conociste nuestra cabaña... ?
-Sí; la cabaña sí. Y a los que la habitaban también los vi.
-¡Pues éramos mis padres y yo! Nunca quisimos dejar nuestra antigua morada.
-Quién sabe si el abandonar la casa no hubiera sido mejor para ustedes -repuso pensativamente la joven.
-¿Por qué, Nell? ¿Acaso no hemos logrado con eso el descubrimiento que ahora beneficia a tantos trabajadores. . .? ¿Acaso no se debe a eso que hayamos podido rescatarte a ti... ?
-¡Con gran contento para mí! --exclamó Nell-. Pero para los demás... ¿Quién sabe?
-¿Qué quieres decir?