Las Indias Negras
Las Indias Negras Jack Ryan al escucharla fue un hombre realmente feliz. Él conocía esos cantos de los lagos de Escocia, y mientras el "highlander" lo acompañaba con su gaita, cantó con voz sonora un himno consagrado a las poéticas leyendas de la vieja Caledonia.
¡Bellos lagos de ondas dormidas
conservad siempre
vuestras leyendas hermosas,
hermosos lagos escoceses!
En vuestras costas se encuentra el paso
de esos héroes recordados,
¡esos descendientes de noble raza,
que nuestro Walter ha cantado!
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¡Hermosos lagos de aguas adormecidas,
conservad siempre
vuestras leyendas encantadoras,
hermosos lagos escoceses! ...
Eran las quince. Las márgenes occidentales del Katrine se destacaban en el doble marco del Ben An y el Ben Venue. Ya a media milla se divisaba el estrecho desembarcadero donde debían tomar tierra los viajeros que se dirigían a Stirling por Callander. Nell parecía hallarse agotada por la continua tensión nerviosa. Dos palabras salían continuamente de sus labios: ¡Dios mío!