Las Indias Negras
Las Indias Negras -¡Todos afuera de la mina! ¡afuera de la mina! -gritaba el ingeniero, avisando el peligro que corrÃan.
-¡El grisú! ¡El grisú! -repetÃa el viejo, impulsando su canoa por las aguas del lago.
Harry, arrastrando a su novia, su padre y su madre, habÃa abandonado rápidamente la capilla.
¡Pero ya era demasiado tarde para huir! El viejo Silfax estaba allÃ, listo a cumplir el juramento hecho de no permitir que su nieta se casase con Harry Ford, aunque para ello debiera sepultar a toda la población de Coal City bajo las ruinas de Nueva Aberfoyle. Pero entonces se vio que un hombre se arrojaba a las aguas del lago y nadaba vigorosamente hacia la canoa. Era Jack Ryan, que trataba de detener al loco antes que pudiera cumplir con su misión destructora. 1
El anciano “penitente", con los puños crispados, recordó que el grisú era demasiado volátil para mantenerse a ras de agua, y con un gesto llamó a su enorme búho, que dócilmente tomó la mecha entre sus garras y comenzó a volar hacia el techo de la caverna, como lo hacia antiguamente en las galerÃas de la mina Dochart.