Las Indias Negras
Las Indias Negras Pero todo esto no es bastante. El consumo que aumenta a diario agotará las reservas mundiales. ¡Cuando el tercer milenio de la era cristiana esté por terminar, las manos de los mineros habrán vaciado definitivamente todos los yacimientos europeos, esos "estuches" donde, según una imagen muy exacta, se almacenaron los primeros rayos de sol que calentaron la tierra...
Volviendo a nuestra historia, hemos dicho que en momentos en que el ingeniero descendió en la estación, un joven se acerco a él extendiendo la mano.
-¿Tú eres Harry Ford? -preguntó vivamente James Starr.
-Sí, señor Starr.
-¡No te hubiera identificado, muchacho! En diez años te has convertido en un hombre...
-Yo en cambio le reconocí inmediatamente, señor - dijo el joven minero, sosteniendo su sombrero en la mano -. Usted no ha cambiado nada..., ¡está idéntico al día aquel que me abrazó despidiéndose de nosotros, en la mina Dochart! ... Esas son cosas que no se olvidan.
-Ponte el sombrero, Harry - interrumpió el ingeniero -. Llueve torrencialmente, y, no' es necesario llevar la gentileza hasta el extremo de resfriarse...