Las Indias Negras

Las Indias Negras

-Simon, ¿tú no pretenderás que Harry permanezca soltero? -intervino Madge en la conversación.

-Yo no pretendo nada, ¡pero no hay apuro para eso! - repuso el viejo minero -. Quién sabe si no le encontraremos... En ese instante entró Harry y Simon Ford se calló. Cuando Madge se levantó de la mesa, todos la imitaron y fueron a sentarse en la puerta del "cottage".

-Y bien, Simon - dijo el ingeniero -. Le escucho.

-Señor James, no necesito sus oídos, sino sus piernas. ¿Ya ha reposado lo suficiente?

-Estoy perfectamente repuesto, Simon. Listo para acompañarlo donde usted quiera.

-Harry - dijo entonces Simon Ford -. Enciende lámparas de seguridad.

-¿Lleva lámparas de seguridad? -gritó casi James Starr, asombrado, pues las explosiones de grisú no eran de temer en una mina absolutamente desprovista de carbón.

-Sí ... ¡por prudencia?

-No irá usted a hacerme poner ropas de minero, ¿verdad?

-¡Todavía no! -repuso el antiguo capataz, cuyos ojos brillaban misteriosamente en las hundidas órbitas.

Harry, que había entrado en el "cottage", salió nuevamente llevando tres lámparas de seguridad, y entrego una a su padre, otra al ingeniero, guardando la tercera para él mismo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker