Las Indias Negras
Las Indias Negras -¡Asà se habla, señor Starr! - exclamó Simon -. ¡La vieja mina se va a sentir como nueva. . ., como viuda que vuelve a casarse! ¡Todo será animación. . ., los golpes de los picos y los azadones, el relincho de los caballos, el chirriar de las zorras, el zumbido de las máquinas. ¡Y yo volveré a ver todo esto!. . . , porque no me considerará usted demasiado viejo para volver a mi trabajo. ¿Verdad, señor Starr... ?
-¡Oh, no, mi querido Simon! Claro que no. ¡Si parece usted más joven que yo!
-¡Y que Dios nos dé su protección! ... Usted seguirá siendo nuestro "viewer". ¡Lo único que pido es poder mirar sin llegar a ver su fin...
La alegrÃa del viejo minero era desbordante y James Starr la compartÃa, aun sin hacer tantas demostraciones. En cambio, Harry estaba algo pensativo. No podÃa dejar de recordar las circunstancias más bien curiosas en que se habÃa hecho el descubrimiento. Una hora más tarde, James Starr y sus acompañantes estaban de regreso en la cabaña.