Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX El Nyffe estaba asolado por la guerra civil, y uno de los pretendientes al trono habÃa invocado el auxilio de los felatas, según dijo el sultán, por lo cual añadió que no seria prudente tomar aquel camino y que valdrÃa más pasar por la provincia de Yuri.
Fuera de esto lo que fuese, Clapperton tuvo que someterse al consejo del sultán.
Pero habÃa aprovechado su estancia en Katunga para hacer algunas observaciones interesantes. La ciudad no contiene menos de siete mercados diferentes, donde se venden ñames, granos, bananas, trigos, manteca vegetal, simiente de coloquintida, cabras, gallinas, carneros, corderos, telas y una multitud de instrumentos aratorios.
Las casas del rey y de sus mujeres, están rodeadas de dos grandes parques. Las puertas y los postes que sostienen las galerÃas están adornadas de esculturas que representan al boa que mata a un antÃlope o a un cerdo, o tropas de guerreros acompañadas de tambores, esculturas que no están muy mal ejecutadas.
«El aspecto general de los habitantes del Yurriba,—dice el viajero—, me pareció que ofrecÃa menos rasgos caracterÃsticos de los negros que el de ninguno de los demás pueblos que habÃa visto hasta entonces. Sus labios, son menos gruesos y su nariz se acerca más a la forma aquilina que la de los negros en general. Los hombres son bien formados y tienen un aspecto franco que no deja de llamar la atención.