Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Pero cuando al advenimiento de Alejandro I, el almirante Mordvinoff se encargó de la cartera de Marina, consiguió verse atendido.
En breve, por los consejos del conde Romanoff, Krusenstern fue encargado por el emperador de la ejecución de los planes que había propuesto, y el 7 de agosto de 1802, recibió el mando de los buques, destinados a explorar la costa Noroeste de la América.
Pero si el jefe de la expedición se hallaba nombrado, los oficiales y marineros que debían seguirle aún no estaban elegidos; y en cuanto a los buques hubo de renunciar a encontrarlos en el imperio ruso, como igualmente en Hamburgo.
Solamente en Londres, el capitán Lisianskoi, futuro teniente de Krusenstern y el constructor Kasumoff, consiguieron procurarse dos embarcaciones que consideraron las más a propósito para el objeto que se proponían. Éstas recibieron los nombres de Nadiejeda y de Neva.
En el ínterin, el gobierno resolvió aprovecharse de esta expedición para enviar al Japón un embajador, que fue el señor Besanoff, con un numeroso acompañamiento y magníficos presentes destinados al soberano del país.