Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX «Cercáronme inmediatamente, —dice él—, repitiendo: ¡Capitán, bongous!, y me hacÃan toda clase de caricias. Aquellos hombres son por lo regular de pequeña estatura, de una complexión débil, y están sujetos a la lepra: sus facciones, sin embargo, no son desgraciadas; su voz es dulce, su aspecto es grave, bastante fino y tiene impreso cierto aire de melancolÃa habitual, bien caracterizada».
Entre las estatuas antiguas que enriquecen el Louvre, hay una, la Polimnia, que se hace notar entre todas por una expresión de melancólico abandono, que no es muy común encontrar en los antiguos.
Por esto es bastante irregular que d’Urville haya encontrado en los papúes y en su estado habitual, aquel aire de fisonomÃa tan bien caracterizado en la estatua antigua.
A bordo, otro grupo de naturales, se habÃa conducido con calma y reserva, contrastando asà de una manera muy marcada, con la mayor parte de los indÃgenas de la OceanÃa.