Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Glenarvan lo seguía confiado, sin atreverse a preguntarle nada, pensando que debían fiarse en su instinto; durante una hora siguió al capataz ascendiendo y buscando el camino, tuvo al fin que detenerse frente a una quebrada estrecha, cerrada en su salida por un fuerte muro de roca; finalmente se apeó y, cruzado de brazos, esperó.
Glenarvan se acercó y le preguntó: -¿Se ha extraviado?
-No, milord.
-Sin embargo no estamos en el paso de Antuco. -En él estamos.
-i No se engaña?