Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¡Pero si es un palacio! -respondió Paganel-. Sólo le faltan centinelas y cortesanos. Vamos a estar admirablemente.
-Sobre todo cuando arda un buen fuego -dijo Tom Austin-, porque creo que no tenemos menos frÃo que hambre, y a mà me gustarÃa tanto una buena chuleta como una buena fogata.
-Pues bien, Tom, procuremos encontrar combustible -le respondió Paganel.
-¡Combustible en la cumbre de la cordillera! –exclamó Mulrady expresando sus dudas.
-Pues si le pusieron una chimenea -afirmó el mayor-, será porque hay algo para quemar.
-Nuestro amigo tiene razón -dijo Glenarvan-. Mientras disponen la cena yo haré de leñador.
-Wilson y yo también iremos-dijo Paganel.