Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur

Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El mayor les explicó que el agua herviría a menos de 90°, ya que cada 324 m disminuye un grado el punto de ebullición. En efecto, cuando hervía el agua introdujeron el termómetro y sólo marcó 87°. Pero lo más importante era calentarse y beber café. Lamentablemente la carne salada les resultó insuficiente; Paganel confesó que no le hubiera venido mal un buen bife de llama asada, ya que quería comprobar lo que se decía acerca de que la carne de llama reemplaza bien a la de buey y de carnero. La conversación les despertó el deseo a todos y se propusieron salir a cazar algo más sabroso que la carne reseca y salada que traían. Cuando ya se disponían a salir con sus armas, oyeron un ruido ensordecedor, eran gritos, aullidos de un rebaño que se acercaba rápidamente. Todos escucharon con gran curiosidad y se lanzaron fuera de la casucha para ver y oír mejor. La oscuridad era ya total; en el cielo sólo brillaban las estrellas. Los aullidos aumentaban y, de pronto, llegó hasta ellos una avalancha de seres locos de espanto; sólo atinaron a tirarse al suelo mientras aquel torbellino pasaba a su lado. Paganel, que aún permanecía de pie para ver mejor, fue derribado. Sonó un tiro: el mayor había tirado al bulto y le pareció ver caer un animal, mientras el resto de la manada enloquecida desaparecía a la carrera.

- ¡Ah! Ya lo tengo -dijo la voz de Paganel.

-¿Qué?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker