Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Todos lo escuchaban silenciosos y sin esperanzas bajaban los ojos. Poco a poco Wilson recordó que Roberto se deslizaba a su izquierda pocos minutos antes de detenerse y que él se hallaba a la izquierda del grupo. Lograron marcar asà una zona en la que serÃa posible que se hubiese perdido. Se organizaron en grupos y comenzaron una búsqueda desesperada. Durante horas recorrieron con todo detalle cada grieta, cada precipicio; todo fue revisado sin lograr nada. ExponÃan sus vidas continuamente, estaban extenuados, pero no se detenÃan. La casi seguridad de que Roberto habÃa hallado allà no sólo la muerte, sino también la tumba, los llenaba de pesar.
La angustia los embargaba, sobre todo a lord Glenarvan que en medio de infinito dolor decÃa, entre suspiros:
- ¡No me marcharé! ¡No me marcharé!
Paganel propuso aguardar y detenerse y reponer las fuerzas que tanto necesitarÃan para seguir la búsqueda o el camino. Todos estuvieron de acuerdo.