Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur A la llegada del dÃa, lo hicieron volver, a su pesar, al campamento; era necesario emprender la marcha, los vÃveres escaseaban y no lejos deberÃan encontrar a los guÃas de que habÃa hablado el capataz y los caballos para cruzar la pampa. Pero, ¿quién serÃa capaz de proponerle abandonar aquel lugar y las esperanzas de encontrar a Roberto? DeberÃan, sin embargo, seguir ya que si no, no podrÃan alcanzar al Duncan que los iba a esperar en el Atlántico. Mac Nabbs intentó arrancar a Glenarvan de su dolor. Le habló mucho tiempo, pero parecÃa que su amigo no lo oÃa. De pronto entreabrió los labios:
-¿Partir?
-SÃ, partir.
- ¡Aguardemos una hora!
-Bien, una hora -accedió el mayor.
Y pasada esa hora Glenarvan pidió por Dios que esperaran otra y luego otra y asà llegaron hasta el mediodÃa. Entonces Mac Nabbs, en nombre de todos, le dijo que era necesario partir ya que de ello dependÃa también la vida de sus compañeros.