Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Esta ave magnÃfica, adorada en otro tiempo por los incas, es el rey de los Andes del sur. En estas regiones alcanza un enorme_ desarrollo y una fuerza prodigiosa que le permite atacar a cabras, becerros y carneros y elevarse con ellos en las garras para precipitarlos luego en-los abismos. Puede volar a alturas increÃbles y desde allÃ, con su penetrante mirada, distingue pequeños seres con un poder de visión que asombra a los naturalistas.
¿Qué habrÃa visto aquel cóndor? ¿Acaso el cadáver de Roberto? Todos lo pensaron mientras la enorme ave se acercaba planeando y cayendo a gran velocidad. De pronto describió amplios cÃrculos a menos de 200 m del suelo; entonces se la vio bien. DebÃa medir, de un extremo a otro de sus alas, casi cinco metros, tenÃa un aspecto majestuoso. El mayor y Wilson habÃan tomado sus carabinas, pero Glenarvan los detuvo con un gesto. El cóndor daba vueltas alrededor de una meseta inaccesible situada a unos cuatrocientos metros de donde se hallaban. Giraba vertiginosamente abriendo y cerrando sus alas. De pronto, Glenarvan tuvo un presentimiento:
-Si Roberto viviera aún... lesa ave! -y exclamó con un acento terrible-. ¡Fuego, amigos, fuego!